sábado, 26 de octubre de 2013

Los Primeros Azotes. Regalo de mi Amo



Poco después de mi primera sesión le escribí a mi Amo un relato de lo que había sido para mi esa primera vez. Asimismo y como respuesta, mi Amo me regaló este escrito que hoy comparto con su beneplácito de lo que fue su propia visión de ese momento tan especial.

Los primeros azotes

Durante semanas estuve forjando en la distancia el espíritu de vera hasta donde 
es posible. Golpeaba por un lado y otro buscando fallos e imperfecciones. Si bien como era de esperar al tratarse de un ser humano y ademas novata en la materia las imperfecciones se rebelaban ante mi con facilidad. Sin embargo por encima de todo ello era fácilmente detectable un raudal de pasión que a pesar de saber lo mucho que costaría encauzar prometía ser de lo mas provechoso una vez logrado. Tal y como la definí con acierto estaba ante una novata dulce e indómita a partes iguales. 
Se trataba de una candidata deseosa de agradar y encontrar al amo idóneo según los estándares que se había fijado. Educada y dulce si...pero no por ello de débil carácter ni dispuesta a entregarse al primero que pasara.
A las asperezas y debilidades propias de todo buen acero por forjar y pulir había que sumar un problema añadido...la distancia. Ya que varios cientos de kilómetros nos separan cuando menos de momento. 
 A pesar de todo cada día estaba mas interesado en ella y sus circunstancias y como buen amo durante semanas intente enterarme de cuando menos sus principales rasgos y su biografía previa para valorar de forma mas ecuánime que tenia entre manos y si merecía la pena entregar mi tiempo a este proyecto o seria una perdida total de algo tan efímero como son nuestros días.

Diose la circunstancia afortunada de que por vacaciones me traslade como suelo en Septiembre a una zona relativamente cercana a la suya lo cual facilitaba enormemente el cada vez mas anhelado encuentro físico.

De hecho ella desde que se entero de mi cercanía ( tarde en darle noticia de cuan cerca estaba unos días ) mostró un claro interés por sentir mis manos sobre su cuerpo.
 Yo deje pasar los días para dejarle claro que tan solo dependía de mi y de mi voluntad si tal encuentro tendría lugar o no. Podía sentir como su inquietud se acrecentaba día a día no sin punto de irritación ya que como le había manifestado en mas de una ocasión no era su cometido decidir si ocurriría o no y menos donde y cuando (quizás algunos y alguna os sorprendáis de mis infulas ya que en este momento yo o tenia derecho alguno sobre ella. Por eso os recuerdo que ya había manifestado sus deseos con antelación)

Lo que estaba usando es el mismo sistema que use con mi perra cuadrupeda Freya. Quien en su excitación y alborozo cuando la adopte y la sacaba a pasear llegaba a ser francamente molesta por su tamaño (se trata de una mezcla de Husky y Mastín) así que lo que hacia era mantener la calma sin abrir la puerta a la espera de que se calmase y solo entonces le daba suelta. Como digo aplique el mismo sistema a mi perra bípeda y cuando creí llegado el momento fije la fecha que me pareció mas conveniente así como la hora que estime mas oportuna teniendo en cuenta que era ella quien debía de viajar.

Una vez fijada la fecha,esperaba con interés el día D (en este caso no solo de day sino de Dominación .
Esperaba no estar equivocado respecto a ella. Y tenia la firme determinación de golpear el hierro desde el comienzo siempre y cuando estuviera caliente.

Por fin llego el momento. Para ello había escogido un parking absolutamente desierto ya que mis intenciones requerían tal soledad desde el primer instante

Deje pasar el tiempo oportunamente para hacer saber a la candidata a sumisa quien se debe a quien. Imagine los nervios que debía de sentir en su vehículo con el corazón dando un salto según caían los minutos, preguntándose si estaba haciendo bien y que diantres pasaba que aun no estaba ahí.

No quise hacerme de rogar demasiado así que a los pocos minutos la llame por teléfono para calmar su inquietud y asegurarme de que ya había llegado al punto de encuentro que distaba unos pocos minutos de donde me encontraba.
No la deje sola desde ese momento hasta que horas después nos separamos.

Con el manos libres de mi vehículo conectado consciente del nerviosismo que delataba su voz le di conversación intrascendente muy consciente de que al igual que yo no podía apartar el pensamiento de lo que se aproximaba.

Al fin llegue al punto convenido y aparque a su vera (lo siento no podía resistirme ante este pequeño juego de palabras) nos observamos unos segundos a través de los cristales mientras nos saludábamos.

Tras unos instantes de valoración de la situación (diose la casualidad de que pasaban algunas personas justo por detrás) le ordene que viniera a mi auto. Ella ejecuto mi petición sin vacilación alguna exterior si bien me figuro que la procesión estaba por dentro.

Se sentó a mi diestra y la bese. Tras eso supe que era mía. 
Le ordene que separara las piernas para comprobar personalmente que había seguido mis instrucciones al respecto de no llevar bragas. Ella rápidamente las separo para dejarse inspeccionar. Introduje mis manos bajo su vestido y acariciando de forma muy leve sus muslos me dirigí implacable hacia mi objetivo. Con un par de mis dedos separe sus labios para descubrir que como imaginaba la putita estaba muy mojada,acompañando este gesto un gemido proveniente de sus labios me confirmo en que las cosas marchaban como esperaba.

Sin mas dilación me decidí a pasar a mayores e inspeccionar la mercancía que se me ofrecía así como su consistencia.

Le ordene que pasara conmigo al asiento de atrás

Una vez allí le pedí que se pusiera sobre mis rodillas. Sin un titubeo procedió a ello reptando de manera insinuante sobre mi no en vano fue una serpiente la culpable de la perdición de los hijos de Eva.

Cuando por fin dejo su culo sobre mis rodillas le ofrecí mi mano izquierda y le ordene tomarla. Quería que supiera que estaba con ella no solo como verdugo sino también como apoyo.
Ella se aferro a mi mano cual naufrago a una tabla en un mar bravío.

Supe que había llegado el momento de la verdad.
Con mi mano libre descubrí sus nalgas. Blancas, tersas, prometedoras, vírgenes ante el castigo que se aproximaba.Para esta primera vez decidí usar el contacto mas personal es decir el de mi propia piel. Comencé por acariciar sus nalgas al igual que el ultimo tercio de su columna y de vez en cuando la cara interna de sus muslos de forma distraída.

Podía sentir su respiración, podía oírla físicamente. En esa postura, desvalida, entregada a mi voluntad, temerosa a la par que ansiosa ante algo desconocido pero largamente anhelado.

Decidí no alargar mas la espera y tras unos minutos ejecute mi voluntad sobre esas nalgas que se me ofrecían. Descargue la primera palmada sobre la nalga derecha y a continuación la acaricie. Pude sentir como se combaba todo su cuerpo a la par que aferraba con fuerza mis manos. Lo mismo ocurrió sobre la izquierda y fui alternando azotes de una a otra incrementando la potencia de las descargas.

En esta primera ocasión no era mi deseo dejar marcas perdurables. Tan solo ver enrojecer ese culo hasta ahora virgen y hacerle sentir el calor y esa mezcla de dolor y placer que toda buena sumisa debe sentir en el ejercicio de su deber a la hora de satisfacer a un amo.

La azote a placer durante unos minutos que por la intensidad del momento bien valieron por horas. De cuando en cuando deslizaba mi mano en dirección a su coño para regodearme en comprobar lo empapado que estaba.

Cuando me pareció suficiente para un primer contacto le ordene se diera la vuelta. Una vez la tuve sobre mi comencé a jugar con sus pechos y sus pezones siendo cada vez mas rudo con ellos. De vez en cuando mordisqueaba su cuello. En un determinado momento deje de acariciar la cara interna de sus muslos evitando cuidadosamente ese coño que podía sentir palpitar de deseo para por fin aliviar su necesidad.

Separe sus ya bien dispuestos labios con mi mano y di con su dilatado clítoris con facilidad. Comencé a masturbarla a la par que torturaba sus pezones con mi otra mano. Ella respondió mojándose aun mas y moviéndose presa de gran excitación.

Podía sentir su endurecido clítoris palpitar mientras lo frotaba contra su pelvis. El orgasmo llego rápidamente, arqueo su cuerpo como solo una mujer sabe hacerlo cuando siente el éxtasis dentro de ella acompañado de esos pequeños espasmos incontrolables que las sacuden.

Tras el orgasmo acaricie a mi puta felicitándola por lo caliente que me había puesto así como por su desempeño en general. Tras unos minutos de relajación para que disfrutara y asumiera lo sucedido. Le ordene que me sacara la polla del pantalón y me hiciera la mejor mamada de su vida. Se entrego a ello con entusiasmo no exento de un vasto conocimiento en la materia. Su lengua recorrió mi polla de arriba abajo deleitándose en mi prepucio. Poco después me besaba los testículos y los masajeaba mientras se introducía mi polla en la boca.


De esta manera y con la excitación previa al final llegamos al inevitable desenlace.
Yo la había advertido de que debía tragarse hasta la ultima gota de la leche del amo. No podía desperdiciar nada . Ya que para una buena sumisa se trata del liquido mas precioso existente. Y por tanto debía no ya tragar sino saborear y deleitarse en las mieles de su triunfo. Por fin llego el momento final y en efecto no me defraudo en este ultimo paso. Tras eyacular en su boca relamió todo mi pene buscando hasta la ultima gota de mi semen saboreandolo. En ese momento yo ya era consciente de que me encontraba sin duda ante un diamante en bruto que valía la pena tallar. 

Los días siguientes en que me entrego su culo y su coño para finalmente ofrecerme su alma me convencieron de que no estaba equivocado. Soy consciente de que todo fue muy precipitado pero ¿En este mundo nuestro no marcamos cada cual nuestras propias normas? En cualquier caso pasaran los años y los decenios pero no olvidare nunca la tarde en que el las nalgas de vera fueron mías por vez primera.



Domine Estilicón.


viernes, 25 de octubre de 2013

Libertad

Hace algún tiempo leí una frase que me gustó mucho, decía: “Dame alas para volar y motivos para quedarme…”. De esta frase yo haría mi particular versión añadiendo “que yo misma pondré una cadena alrededor de mi cuello y te la entregaré.”

Eso es exactamente lo que hace mi Amo, darme alas, y motivos para quedarme. 

Me alienta haciéndome crecer cada día un poquito más como sumisa y como persona, haciendo que tenga esperanza,  que sea fuerte y paciente (aunque esto último le cuesta un poquito más…).

 Y no solo me da alas, también me impulsa para que pueda emprender el vuelo y me asegura que estará ahí para cogerme si caigo.

Ese es el motivo por el que deseo entregarle el extremo de esa cadena que rodea mi cuello, que me posea y me dirija, deseo hacerle sabedor de que a pesar de la distancia que ahora nos separa, es mi dueño y le soy fiel, pero también sé, que no necesito decírselo para que lo sepa.

Aunque sé que es algo pronto para poder saber si puedo, nada desearía más que ofrecerle mi libertad, ser su esclava. Vivir con él el dolor, el placer, enfrentarme de nuevo al amor que tanto daño me ha causado y al que temo, ofrecerme total y plenamente en cuerpo y alma, para siempre.

Mi Amo es el que me motiva día a día para que siga siendo quien soy, quien debo ser, pero no solo para él, sino también y principalmente para mí. Es quien un día me dio la libertad de poder ser yo misma, a quien se la debo y a quien la quiero entregar.


La libertad es algo tan complejo que en ocasiones es exactamente privándote de ella cuando más libre te sientes. 


vera_de_E




jueves, 24 de octubre de 2013

CHOCOLATE






CHOCOLATE


Esa noche estaba cocinando para mi Amo, vestida solo con una sencilla camiseta de tiras, me esmeraba para que todo saliera perfecto y fuera de su agrado.

De pronto vino hacia a mí, creí que para ver qué era lo que estaba haciendo, pues también es aficionado a la cocina. Se acercó a mi oído rodeando con su brazo mi cintura “deja eso ahora”, me dijo. 
Le obedecí de inmediato, apagué el fuego y aparté lo que estaba haciendo hasta ese momento.

Me besó con tanta intensidad que si hubiera tenido algo en las manos de seguro se me habría caído sin siquiera darme cuenta, me cogió sin apartar sus labios de los míos, luego me apoyó sobre la mesa, boca abajo, con sumo cuidado. 

Pude ver por el rabillo del ojo como se acomodaba tras de mí, sentado en una silla. Acarició mis nalgas, con la misma ternura de siempre y después de pasar sus dedos por mi coño totalmente húmedo ya por la excitación, comenzó a azotarme, una y otra vez, y otra, perdí la cuenta y también la noción del tiempo, hasta que me levantó de la mesa y me besó.

Luego me cogió entre sus brazos y me sentó sobre la mesa.

Hasta ese mismo instante no me había percatado de que en las manos llevaba un pañuelo, mi pañuelo, el que siempre usaba para taparme los ojos cuando quería privarme temporalmente de ese sentido. 

Me lo acercó y lo ató fuertemente, dejándome inmersa en la más absoluta oscuridad.

Pudieron pasar varios minutos, pero la excitación que acrecentaba en mi interior hizo que ni siquiera fuera realmente consciente de cuánto tiempo pasó exactamente antes de volver a notar las manos de mi Amo sobre mí. 


Me sujetó de las muñecas y noté como me abrochaba algo en ellas, como unas correas de cuero, me recostó sobre la mesa y llevó mis manos por encima de mi cabeza hasta sujetarlas cada una a un lado, abiertas, como si las estuviera atando a cada una de las patas de la mesa, bajó sus manos rozando despacio por mis brazos, acariciando suavemente mi cuello, mis pechos, presionando mis pezones, primero suave, luego cada vez más fuerte, empecé a sentir dolor y a su vez una excitación que me hacía notar mi entrepierna cada vez mas y mas mojada, sin verlo, podía notar cómo se sonreía, ya que era totalmente consciente de mi cada vez más creciente excitación.

Cuando hubo torturado mis pezones a placer, los soltó dejándolos de pronto sintiendo un total desamparo al no tener sus manos presionándolos de esa forma que tanto le gusta y que a mi tanto me excita. 


Siguió su recorrido hacia abajo, acariciando con el calor de sus manos mi estomago, volteando mi ombligo, hasta llegar a mi monte de Venus. 
Pude notar con total desolación como pasaba de largo esa zona que tanto anhelaba sus caricias, latente  mojada, deseando ser rozada siquiera por las yemas de los dedos de su Amo, recorriéndola por la parte exterior hasta llegar a mis muslos, sentía que mi cuerpo ardía, que podía explotar en cualquier momento, pero mi Amo siguió bajando hasta llegar a mis tobillos, los que sujetó uno a uno con sendas correas similares a las que asían mis muñecas, dejándome así, con brazos y piernas, atadas en cruz sobre la mesa.

Dejó de nuevo pasar unos minutos que bien podían haber sido horas, debido a la intensidad y la excitación con que estaba viviendo esa experiencia nueva para mí, cuando empecé a sentir un olor que me era familiar, dulce, intenso, un olor que me era inconfundible, era chocolate.


Podía notarlo , de la misma forma que si lo hubiera tenido en la boca y lo estuviera saboreando, toda la habitación estaba impregnada de ese dulce e intenso olor, que si bien no podía ver de donde procedía, lo cierto es que me excitaba muchísimo más aún.



De pronto, noté sobre mi pecho un calor, me quemaba, era una sensación como de cera caliente, pero mucho más liquido, pues podía notar como resbalaba por mi cuerpo, esa misma sensación fue recorriendo distintas partes de mi cuerpo, mi cuello, mi estomago, mi ombligo mis muslos, fui aguantando la respiración por momentos según notaba que ese liquido me quemaba, dolía pero a su vez me excitaba sobremanera, respiraba con fuerza, en algunas ocasiones no podía evitar soltar algún gemido el cual provocaba que ese dulce suplicio se detuviera por unos instantes, pero no fue hasta el momento en que ese liquido ardiente, rozó mi clítoris, cuando no lo pude evitar, sin darme siquiera cuenta, gritaba, de dolor, de excitación, de placer, mi cuerpo se retorcía bajo el calor intenso de ese liquido ardiente que olía como el más dulce oro negro azteca.

Unos segundos después, pude notar los dedos de mi Amo acariciando mi boca con ternura, me besó, y de nuevo se acercó a mi oído para susurrarme “te has portado muy bien putita mía, ahora vas a correrte”, al tiempo que introducía algo frio y sabroso en mi boca, era una fresa, repitió la acción un par de veces más, una con sus dedos y otra ofreciéndome la fresa con su propia boca, pues pude notar la suavidad de sus labios cuando me la ofrecía.


Luego me quitó el pañuelo para que pudiera ver.

La visión que se mostró ante mi era realmente espectacular, yo, sobre la mesa, atada de pies y manos, y totalmente cubierta de chocolate. 


Miré a mi Amo y él me sonrió, me besó una última vez y vi como se alejaba de mi boca para adentrarse en el espacio que había entre mis piernas totalmente abiertas.

Pude notar su lengua, fría aun por las fresas, adentrándose en mi interior, lamiendo todo el chocolate que anteriormente había vertido en mi coño ahora cubierto de una capa liquida y dulce. 


Rozó mi clítoris, y se adentró en mí de una forma que en pocos segundos no pude más que explotar de placer.


Mi Amo desabrocho las correas de mis manos, me incorporó con cuidado y después de besarme de nuevo, me desabrochó también las de los pies, no pude resistir la tentación de pasar un dedo por mis pechos y lamer el chocolate que quedó impregnado en el. 

Mi Amo al verme, me sonrió y me dijo, “ahora todavía eres más dulce, zorrita”, me ayudó a levantarme de la mesa y me acompañó al baño.

Me lavó, mientras me observaba como el objeto de su deseo y después me acostó, caí en brazos de Morfeo a los pocos minutos, rodeada por el calor y los acogedores brazos de mi Amo. 



vera_de_E

Dulcemente Aguarda



DULCEMENTE AGUARDA


En la lejanía su dulce e indómita,
dormita la indómita mientras la dulce aguarda.
La tibia calma de la luz muriendo tarda,
mas espera paciente, para de su Amo ser mérita.

Ansiosa espera el hermoso presente,
con el gélido temor de ser de él privada.
De su cuerpo y de su alma él es regente,
la virtud de su presencia, harto anhelada.

Necesidad de saberse realmente poseída,
por él, conocedor de todo lo que alberga su alma.
Él la disciplina, le hace mantener la calma,
forjando su interior, tiernamente sometida.

Abandona la indómita el influjo de Morfeo,
anhelante de pasión, puro fuego creciente.
Cual mariposa en libertad inicia su aleteo,
para caer en brazos de aquel que su fuerza aliente.

Recién moldeada emerge del crisol
Y cual musa de Apolo resplandece.
La triste oscuridad de su interior perece
bajo la cálida luz de su Amo, su dios Sol.

El placer del dolor que le otorga, dulce agonía,
mas la larga espera resulta demasiado amarga.
Arde la indómita de deseo, lo ansía.
La dulce sumisa, dulcemente aguarda.

vera_de_E



Mi Sol



Es fácil comprender porque lo adoro. ¿Por qué los girasoles adoran al sol?
Él es quien les da la luz, la energía, el calor, a quien admiran con fervor cuando resplandece y por quien agachan la cabeza cuando se aleja, es su todo, el que los hace ser como son y lo que son, sin el que se acabaría su existencia.

Al conocerlo, cual girasol me abrí para usted, desnuda, le mostré mi alma, lo bueno lo malo y lo peor de mi, y lo aceptó todo, sin distinción, sin reproches ni prejuicios, y me regaló la luz, la libertad de ser yo misma, sin mentiras, sin miedos, apareció en mi vida y me devolvió mi ser, y yo decidí regalárselo a usted.


Encontré en usted un amigo, un compañero de viaje en mi nueva vida, una nueva ilusión, quien me cuida en mis malos momentos y quien comparte mis anhelos y mis fantasías, hace que quiera sentirme bien y que quiera ser mejor, y es quien me ha demostrado ser quien me dará la mano cuando me sienta perdida, quien será mi guía.


Es aquel que provoca dolor en mi cuerpo para calmar el de mi corazón, quien me hace estremecer, gemir, gritar de placer, de dolor, quien después de la dulce agonía me ofrece la más sincera y tierna de las caricias, quien me mira a los ojos sin inseguridad y sin miedo a mostrar su deseo, el deseo que siente por mi.


Anhelo con todo mi ser que llegue el momento en que utilice mi cuerpo, que lo use a su antojo como los girasoles giran su cabecita hacia la luz y se mueven a los caprichos y al poder del sol.


Deseo que descubra mi alma, totalmente abierta a su luz.

Es quien me humilla cuanto mas me respeta, quien me somete para liberarme, quien me causa dolor para adorarme, quien me dice quien soy y me muestra ante el espejo de mi propia alma, y me demuestra que para sus ojos soy la más deseable.


Es mi Amo, mi Señor, un Amo, respetuoso, amable, divertido, cariñoso, estricto, tolerante, con quien poder razonar y también aprender, que me consiente y me castiga en la justa medida, quien premia mi iniciativa y contiene mi impaciencia, capaz de proteger a la dulce y de someter a la indómita, alabando mi carácter en lugar de reducirlo, el hombre que merece que lo desee y le sea fiel, el Amo que merece mi adoración.


Se pregunta porque lo adoro, pues sólo preciso de tres palabras para decírselo, ES MI SOL.




vera_de_E



Mis Primeros Azotes

Es algo que nunca antes has sentido, el momento en que te dice: “ponte sobre mis rodillas”, el corazón se te acelera, sientes el calor, todo tu cuerpo empieza a temblar, una mezcla entre temor y excitación, comienzas involuntariamente a respirar cada vez más deprisa, como si en cualquier momento pudiera faltarte el aire, y en realidad te falta, pues contienes la respiración como sabiendo lo que va a venir, pero en realidad no lo sabes, pues es una sensación que nunca has experimentado y que jamás volverás a sentir igual que esa primera vez.
Cuando me lo ordenó, mirándome a los ojos en la oscuridad, no pude más que bajar la mirada y obedecer, no me había entregado formalmente todavía pero me ya me sentía suya, los dos lo sentíamos, sin necesidad de palabras sabíamos lo que éramos.

Notaba el temblor de mi cuerpo mientras me acercaba a Él, temiendo que brazos o piernas me flaquearan en cualquier momento, gateando, para llegar a esa posición tan intima, sobre mi Amo, esa posición en la que viviría mi primera vez.


Noté como me excitaba por momentos, cada vez sentía más humedad en mí, posó su mano en la parte baja de mi espalda y me acarició, podía notar su respiración, su deseo, jamás me había sentido tan deseada antes de ese momento.
Con su mano izquierda sujetaba mis manos, dándome seguridad, tranquilizándome, me agarré con fuerza a su mano y cerré mis ojos, ya no podía pensar en nada, no existía nada, solo mi Amo y yo.

Bajó su mano desde mi espalda a mi culo, acarició cada glúteo con delicadeza, despacio, haciéndome vivir ese momento como lo que era, un momento único.
Pude en ese momento notar su fuerza, su poder sobre mí, sentí que realmente me poseía.

Estaba intentando mantener el ritmo de mi respiración cuando llegó el primer golpe, el segundo, y mi excitación aumentaba al mismo tiempo que lo hacía la intensidad y la fuerza de los azotes, gemía o gritaba, era tal la excitación que ni siquiera podía oír los sonidos que de mi misma provenían.

 Mi Amo iba intercalando los azotes con caricias, a un lado y a otro, podía notar el calor de sus manos sobre mi culo, suaves, adorándolo como a su bien más preciado, haciéndome sentir ese dolor como el placer más absoluto.

Exhale en el ultimo azote, y me derrumbé sobre las rodillas de mi Amo, me acarició con ternura, llevó su mano un poco más abajo, a mi entrepierna y pude sentir su placer y satisfacción al comprobar lo tremendamente mojada que estaba.

Mi Amo me incorporó, me acarició, pude ver el deseo en sus ojos, no solo sus palabras me decían lo que sentía, podía notarlo, verlo, sentirlo, sentí un inmenso placer, y una satisfacción enorme al descubrir que me sentía mucho mejor de como creía que iba a sentirme, me sentía sumisa, y me sentía orgullosa de haber podido satisfacer a mi Amo por primera vez.
 Me sentí feliz.


vera_de_E

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Sumisa


El deseo de una sumisa (aunque sólo hablo por mi) es hallar un Dom que le de lo que necesita y al que ofrecerle la sumisión y el control total, alguien que sea su Amo con todo lo que conlleva, y sobretodo con una reciprocidad del placer.

 Que te acepte, te valore y de algún modo que te demuestre que es merecedor de lo que libremente le otorgas, tu "todo".

 Alguien que te ilumine y te guíe, sabedor en todo momento de que te hallas en sus manos. Quien estando en su poder, te abra las puertas de un romántico mundo en el que el dolor se convierte en placer.

 Capaz de ser el más severo o estricto y a su vez quien te regale las mas bellas palabras y te haga sentir que son de verdad.
Hoy puedo decir que soy sumisa, mi Amo me ha otorgado ese regalo aceptándome  y ser capaz de realizar sus más profundos deseos es mi único anhelo.

Puedo sentir su calor, su olor en mi, sólo el rozar de las sábanas sobre mi cuerpo me recuerda a mi Amo. 

Las marcas en mi cuello de sus dedos, de sus dientes, los cardenales de mi culo latente todavía, la sensibilidad en mis pezones doloridos, no son mas que la muestra de la pasión y el deseo que siente por mi.

 Marcas que luzco orgullosa, las marcas de mi Amo, las que demuestran que soy suya, que le pertenezco y que he sido capaz de complacerlo.

Tal vez no sea capaz de expresar con palabras lo que mi cuerpo grita a viva voz. Ahora puedo comprender algo tan difícil de explicar, ese momento en que dejas de pensar, que tu cuerpo no te permite hacerlo, sólo sentir. 
Tus recuerdos, tus pensamientos, tus preocupaciones, se desvanecen, no hay nada, sólo tu Amo y tu.

Es deseo de mi Amo premiarme por haber soportado tan bien mi primera sesión de verdad, en mi humilde opinión, ya me ha hecho el mejor regalo, me lo ha dado todo, me ha despertado haciendo renacer de mi a alguien libre, mi verdadera persona, la que solo Él conoce en todo su ser, ha despertado mi alma.

En unos días, las marcas de mi piel desaparecerán, sin embargo, no lo harán las que hay dentro de mi, bajo mi piel, en lo más profundo de mi interior, marcas grabadas a fuego que me recuerden en todo momento quien es mi Amo, a quien siempre sentiré dentro de mi.

Hoy soy sumisa, deseo entregarle mi cuerpo y mi alma a mi Señor, al que siento que pertenezco para siempre, a mi Amo.


vera_de_E 

Solo unas horas

He querido compartir este pequeño texto, previo al primer encuentro en persona con el que ahora es mi Dueño, pues es el momento en el que me reconocí por primera vez como sumisa.

En él reflejo mi sentimiento, pues aunque aun no había podido verlo en persona, tocarlo, sentir su presencia, hacía ya algún tiempo que me sentía suya.





Sólo unas horas 


 Ya queda muy poco, puedo oír el palpitar de mi corazón acelerarse por momentos, pues casi puedo sentirlo, conmigo, dentro de mi.

 Mi Señor, al que libremente me entregaré en cuerpo y alma, con el que aprenderé y creceré como persona y como sumisa.

 La luz que me ilumine y me guíe en la oscuridad, quien alejará todos mis miedos y hará realidad mis anhelos. 

Aquel que sacará la fuerza oculta dentro de mi, tomará toda mi esencia, mi dolor, mi placer, quien me someterá y me hará suya. 

El que será mi Dueño, por el que deseo ser capaz de cumplir sus mas profundos deseos y fantasías, entregarle mis sonrisas y mis lágrimas, hacer suyo todo mi ser. 

Quiero ser su puta, su sierva, su esclava, la que despierte sus más ocultos instintos y habite en sus más ardientes sueños, quiero serlo todo por y para Él, pues es mi Amo, a quien pertenezco.

 Queda poco ya para estar entre sus brazos y ser suya al fin, tan sólo unas horas.



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Ex Umbria in Solem



Desnuda en cuerpo y alma, esta humilde sumisa se muestra ante vosotros en este blog, que es en parte un homenaje a mi Señor Estilicon. 


Él es el que me alienta y me anima a mostrar mis ideas, mis sentimientos, mis anhelos....que fluyen en forma de palabras y que ahora plasmo aquí para vosotros, y muy especialmente para El. 


Este pequeño rincón albergará mis fantasías, deseos, miedos, dudas, y también experiencias vividas, con el deseo de mostrar al mundo una pequeña parte de mi, una pequeña parte de esta neófita sumisa dulce en algunas ocasiones e indómita en otras que no ambiciona mas que ser el objeto de placer y orgullo para mi Amo y Señor.


Aquí me muestro como vera, la que soy de verdad, la que ama, siente y se entrega a su dueño, el Amo al que adoro y espero, el que me muestra el placer a través del dolor, aquel que me halló sumida en la más absoluta oscuridad y me llevo a la luz.




Ex umbría in solem, de la oscuridad a la luz.






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